Archivos Mensuales: diciembre 2013

EL ABORTO: UNA ALTERNATIVA COBARDE

Estos últimos días se ha estado hablando mucho sobre el aborto y la nueva propuesta de ley que quiere llevar a cabo el Gobierno. Tema ya muy tratado y hablado, sin embargo para analizarlo en justicia deberíamos partir de puntos de encuentro, abandonando posturas partidistas que respondan únicamente a intereses particulares.

Estaremos de acuerdo que por encima de lo que nos conviene en cada momento  hay una realidad, y nuestra obligación debería buscarla y actuar en consecuencia. No cabe duda que todos los que opinamos, con una postura u otra, hemos nacido. Todos nosotros  tenemos la misma dignidad independientemente de nuestra edad. Al mismo tiempo, en algún momento nuestra vida comenzó a formarse, de haberse interrumpido, tampoco estaríamos opinando.

Es evidente también que aun pudiéndose abortar con unos meses de embarazo, ese nuevo ser humano independiente a nuestros intereses, está en fase de formación, por lo tanto no debiera ser motivo de desencuentro entender que aun tenga unas semanas, un mes, o nueve meses, forma parte de la evolución natural de todo ser humano. Ya pueden haber leyes que permitan según qué cosas, pero la veracidad de las mismas no las estable el consenso social, dado que este puede estar equivocado. Que un país por ley  diga que ciertas actitudes contra la mujer sean legales no significa que eso sea lo correcto por ejemplo. Por lo tanto el consenso social no convierte en positivo algo intrínsecamente perverso.

Todos defenderemos que cada uno de nosotros somos seres humanos únicos y libres, y que nadie debiera tener la potestad de decidir si somos o no dignos de nacer, de vivir y mucho menos cuando no podemos defendernos. Proteger al más débil, al indefenso, es lo justo, aunque haya actitudes cobardes que aprovechen esa vulnerabilidad para justificar y calmar su conciencia. Es evidente que cuanto más pequeño es algo menos reparo da pisarlo, que siempre acabamos defendiendo nuestros quehaceres en defensa de algo que creemos mayor, que justificamos todas y cada una de nuestras actitudes, cuando lo sensato debiera ser  tener la valentía y responsabilidad de buscar lo que es correcto y defenderlo en consecuencia.

El regalo de tener un hijo no es un derecho, como tampoco lo es la salud, son bienes que se tienen o no tienen.  Cuántas veces hemos escuchado desde diferentes movimientos la siguiente frase: “es mi cuerpo y yo decido”.  Una cosa es que el cuerpo sea de la mujer, y otra muy diferente es que el embrión sea el cuerpo de la madre. De los 46 cromosomas del embrión solo 23 son de la madre y ni siquiera el grupo sanguíneo es el mismo que el de ella. Se podría considerar biológicamente un cuerpo extraño que por un milagro inmunológico no es rechazado. Se entiende por lo tanto que el embrión es un ser distinto de la madre y ésta  le da cobertura, alimentación y PROTECCIÓN.

Un derecho o una sociedad que justifica y decide sobre la vida de terceros, ni es derecho, ni es sociedad. Una sociedad que defiende su libertad pisando la de otros no es libre, sino esclava de vicios y libertinajes que acaban en la más absoluta soledad.

Lo que parece un avance en son de un irracional uso de nuestra libertad es un retroceso sin control.

Javi Pacheco Doria

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¿PREGUNTAR ANTES DE VOTAR?

Todos estaremos de acuerdo que gestionar un país requiere de representantes que acrediten que son capaces por su trayectoria y profesionalidad de enfrentarse a tal responsabilidad.

Estaremos de acuerdo también que los representados tenemos que estar informados para que nuestro voto juicioso contribuya a formar un gobierno que garantice el buen progreso de nuestro país. No es lógico que ensalzando la democracia accedan a cargos con tanta responsabilidad cualquier tipo de ciudadano. Y eso no es un ejercicio antidemocrático, sino una argumento que defiende precisamente una democracia más justa y mucho más sana.

En mi caso por mucho que quiera ser un profesional olímpico no reúno las condiciones para serlo, y de acceder a tal puesto flaco favor haría a mi país, y si salgo elegido porque me sé vender muy bien, estaría engañando, y las consecuencias las pagarían casi cincuenta millones de personas.

¿Todas las opiniones son respetables? Por supuesto, nadie lo pone en duda. Pero no todas debieran ser igual de vinculantes. Imaginemos que sobre un tema eléctrico se encuentran dos personas. Uno de ellos electricista y experto en la materia y otro ciudadano publicista de reconocido prestigio. Es evidente que el electricista por su trayectoria y sabiduría debiera tenerse más en cuenta su reflexión o conclusión que la del otro ciudadano, que no menos respetable, no domina la cuestión planteada. Es un ejercicio de prudencia y bien común reconocer que no todo el mundo sabe de todo y no por ello hay que sentirse excluido. Es más, cuanto más formada esté esa persona mejores consecuencias tendrá sus acciones para el conjunto.

No es menos cierto que solemos opinar sobre muchos temas y defendemos posturas y muchas veces no dominamos la materia, o nos dejamos llevar por nuestros intereses o ciertos titulares, y sin quererlo caemos repetidamente en graves injusticias. Nos manifestamos sobre una determinada medida con información parcial, pero… ¿cuántos nos hemos leído una ley o leídos diferentes medios de comunicación? Sería lo mínimo para ser justos y responsables a la hora de establecer juicios de valor absolutos.

Al votar tampoco somos conscientes de nuestra responsabilidad, y así nos va, es por ello que planteo la siguiente cuestión: ¿Sería justo y una buena solución,  antes de ejercer el voto, que todos los ciudadanos contestarán a preguntas básicas de cultura, historia o funcionamiento de un estado, para poder ejercer responsablemente el voto? ¿Es justo que un ciudadano que no sepa cómo se llama la vicepresidenta, o cuantas comunidades autónomas hay, pueda elegir un buen representante para la buena gestión de su país?

No parte de una premisa excluyente porque todos los ciudadanos deberían de contestar. Estamos escuchando continuamente casos de despilfarro alarmantes en todas las administraciones, desde locales a estatales. La gran mayoría de empresas públicas en la ruina. Las cajas de ahorro, todas con representantes políticos, con inyecciones millonarias, por su patética gestión, y paralelamente gente estafada y en el peor de los casos pasando hambre. Recordar que los grandes bancos, todos gestionados por expertos en la materia, al margen de sus quehaceres, no han necesitado ayuda estatal.

Por lo tanto volveremos a estar de acuerdo que necesitamos solución. Y la solución pasa por nosotros que somos los que elegimos y cuanto más preparado y sabio sea el voto, más preparado y sabio será el elegido.

Toda queja debe ir de la mano de una solución, ¿por qué tantos diputados si hay unanimidad de voto? ¿Por qué tantas duplicidades? ¿Por qué tanto despilfarro y corrupción? Solución: Menos diputados y cargos públicos y mucho mejor pagados. No tiene sentido, y si lo negamos, caeríamos en una demagogia barata, que un presidente del gobierno no llegue entre unas cosas y otras a 100.000 euros al año por la responsabilidad que ostenta. Si tuviéramos menos políticos y mejor pagados, accederían a esa responsabilidad gente muy formada y preparada, y tendrían menos tentaciones de meter la mano.

Es un sinsentido también que una mala gestión de un país no conlleve responsabilidades, cuando a un ciudadano en su profesión se le puede inhabilitar y sancionar de por vida por ese motivo. Menos sentido tiene todavía que por ostentar ese cargo la ley te proteja ante un delito cuando tendría que ser al revés. Un cargo público debiera dar más ejemplo que nunca y las penas debieran ser más duras incluso que la de un ciudadano de a pie.

Ante situaciones extraordinarias medias extraordinarias.

Un sinsentido que solo tiene solución con propuestas con sentido, con inteligencia y prudencia, porque mecanismos tenemos para no perder el rumbo y encontrar la mejor solución.

Javi Pacheco Doria

 

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FELICIDADES SANTO PADRE

el papa

Hoy Francisco cumple 77 años. Muchos católicos y no católicos tienen un motivo más para sonreir. Resulta que el regalo nos lo ofrece él cada día de su papado.

En él podemos observar una vida entregada, una sabia lectura del sentido de vida que conlleva el ser humano. Un Papa, que con una metodología  diferente, ni mejor ni peor que sus antecesores, nos muestra lo que realmente tiene sentido en nuestro caminar.

Nos enseña a no juzgar, a proteger al más débil, al indefenso, a combatir las injusticias con la mejor de las alternativas: la comprensión, la humildad y el amor. No oculta los errores de su Iglesia, que siendo consciente de ellos, pone medios para que no vuelvan a suceder y de nuevo pide perdón.

Y resulta que nuestra Iglesia, como cualquier organización compuesta por personas, como tú y como yo, comete errores, pero injusto, y nada ajustado a la realidad, sería hacer un juicio de valor  en conjunto por el mal hacer de unos cuantos. Que en una determinada familia haya un insensato no significa que toda la familia sea una insensata.

La labor de la Iglesia con los más desfavorecidos es tremenda, convirtiéndose, y no se tiene en cuenta, en la institución que más ayuda ofrece en esos países donde impera el hambre y la injusticia. En España, a través de Cáritas, la Iglesia se vuelca con aquellas personas, familias, que no tienen esperanza, que tienen hambre.

Un hambre que tiene responsables y sin embargo permanecen ocultos o alabados, envueltos en banderas o en disfraces superficiales, pero sin embargo no hacen nada para priorizar, para aliviar tanto dolor y sufrimiento.

Santo Padre, felicidades y gracias. Gracias y mil gracias por su inmensa estala y huella de humanidad, de bondad, de felicidad. Gracias por hacernos entender que la vida no es fácil, que conlleva lucha y sacrificio y por regalarnos tanta esperanza ante tanta injusticia.

JAVI PACHECO DORIA

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CATALUÑA Y ESPAÑA: LLAMADOS A ENTENDERSE

Todos hemos vivido momentos en los que  habremos experimentado la importancia de una correcta y eficaz comunicación, tanto en una relación profesional como personal.

Habilidades comunicativas en dónde saber escuchar juega un valor primordial, una posición que permite aconsejar, mejorar, unir, y poder repartir juego correctamente. Todo ello conlleva entrenamiento. Saber mirar, saber respetar y saber empatizar,  son el resultado de algo previo que permitirá un clima de confianza para una sincera y fructífera comunicación.

Es fundamental partir de la base que la posición contraria, no menos sabia, tiene sus razones, por ello desde el diálogo y la humildad se puede empezar a solucionar. Esa previa consiste en saber pedir perdón ante un error, en tener intención de mejorar, en luchar por unos valores de equipo que se alejen de absurdas individualidades y de un juego antideportivo que tanto daño hace.

El ejecutivo estatal y el catalán deben dar ejemplo por la enorme responsabilidad que ostentan.

Desde el momento que se cedió la competencia de educación a las diferentes comunidades autónomas de una misma realidad se crearon diversas historias. Una sociedad catalana que ha ido escuchando repetidamente que desde España nos roban, sin aportar debate inteligente, solo a base de mensajes envenenados que han manipulado la conciencia de sus ciudadanos. Y la culpa es de ambas partes.

Tenemos unos representantes políticos tan absolutamente irresponsables que si algo hay que cambiar urgentemente es precisamente el código penal para sancionar tanta barbaridad.

La lengua catalana hay que estudiarla y conocerla, pero no imponerla. Sin embargo si todos los catalanes hubieran recibido el mismo nivel de inglés que de catalán, idioma que no es un pijama para andar por casa, dicho sea de paso, a muchos nos hubieran hecho un favor a la hora de encontrar y progresar en un puesto de trabajo.

No tiene razón de ser actuar meramente por estímulos o motivos emocionales, la razón, el estudio de consecuencias o daños a terceros debieran ser considerados. No pasa nada por reconocer que uno no sabe de algo, la problemática florece cuando actuamos sin ese estudio previo, sin saber absolutamente nada racional sobre lo que defendemos.

No se escucha, se ataca, no se comprende, se humilla. Parece que la actitud negativa y pésima de unos se convierta en positiva al encontrar tanta mediocridad en nuestros representantes.

Una comunicación política en dónde las formas se pierden y  nadie parece querer entender al de enfrente.

Unos políticos  que obligan a cumplir la ley y ellos mismos incitan a no cumplirla, en ocasiones con declaraciones públicas que atentan contra el estado constitucional, contra toda lógica. Una pedagogía, una comunicación nefasta, cada día menos creíble, cada día más vergonzosa.

Ya es hora de una vez que den un poco de ejemplo, que estén a la altura de las circunstancias y que dejen de manipular y meternos en problemas que ni ellos sabrían solucionar.

JAVI PACHECO DORIA

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