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LA CULPA ES TUYA, ESPABILA

Quién, dónde y cuándo nos preguntamos soñando. Cientos de porqués que esperan respuesta, pocos paraqués que den significado.

Fue él o ella gritamos para justificarnos, escasos “yo” susurramos para curarnos. Deja de mirar a tu alrededor y, si señalas, en ti te encontrarás.

Siempre buscamos que nos digan: “no te mereces que te hagan sufrir”. Pero pocas veces nos advierten: “no hagas daño, no utilices, no hagas sufrir” ¡Tú, no los demás!

Hablamos para sentenciar, murmuramos para criticar, y es entonces donde nos quejamos para remediar.

Suplicamos amor y ofrecemos banalidad. Respiramos sensación sin importar lo racional. Reímos sin felicidad viajando sin pestañear atentos a lo irracional.

Todo tiene que ser ahora y ya, e irremediablemente nace la frustración. Vivimos de sueños y no de realidades. Cuidamos poco,muy poco, cuando se trata de terceras personas.

Confundimos significados buscándolos en lugares equivocados.

Te encontré decimos sin saber lo que es, te querré regalamos sin valorar la importancia del significado.

Restamos importancia al cuidado del alma, potenciamos en máquinas artificiales nuestra apariencia exterior. Sufrimos para aparentar sin saber llorar para conquistar.

Sobrevivimos sin saber vivir, morimos antes de morir. Envidiamos para lucir, lucimos para morir.

Ayer y mañana ocupan nuestro hoy. Bebemos para celebrar pero también para lamentar.

Reclamamos derechos sin importar nuestros deberes. Nos enamora más un culo que un cerebro. Estudiamos para ocupar, no para servir, confundimos la realidad, nos engañamos para aliviar.

Miles de años buscando significados a muchas de estas palabras huérfanas de verdad. Las amoldamos a los tiempos sin respetar su esencia, olvidamos su aroma por pereza a luchar. Sociedad que huye del compromiso soñando que siempre puede haber algo mejor. 

Deja de lamentar y ponte a luchar. Quién sino tú para empezar a cambiar, quién sino tú para lograr entender. Quién sino tú para empezar a espabilar.

Javier Pacheco Doria

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INGREDIENTES PARA TU FELICIDAD

No son frases bonitas, son fruto de haber caído muchas veces, de grandes equivocaciones, de historias que jamás hubiera pensado terminar…

1) VIVE, NO SOBREVIVAS

Vivir significa caminar por la vida con un calzado adecuado para cada situación pero siempre con las mismas piernas. Vivir significa entrenar aquellas actitudes positivas para convertirlas en grandes virtudes. Rechaza cualquier costumbre negativa o vicio que no puedas controlar. Eso no es ser libre, es ser un egoísta y poco inteligente. Disfruta de todas las etapas que la vida te regala, desde una puesta de sol hasta de una tormenta ruidosa y repleta de rayos. Sólo se puede valorar el placer del calor si antes has pasado frío de verdad.

Quéjate poco y sonríe mucho. Llora todo lo que necesites pero nunca dejes de caminar.
Lucha por lo que amas y quieres, siempre y cuando sea lo mejor, sino, retírate.
Quiere como los demás desean ser queridos, no como tú quieres querer.
Gestiona las crisis.

2) APRENDE A DECIR QUE NO, DOMÍNATE
Pregúntate antes de tomar una decisión si eso te hace crecer en dignidad, si es justa la decisión que tomas o por el contrario responde a un placer pasajero que te aleja de tu meta. Un NO a tiempo, a pesar de poderte apetecer, es un acto de valientes que te agrandará el corazón y te harán más exclusivo y mejor.

3) JAMÁS JUZGUES
No te corresponde por tu condición de ser humano juzgar. Respeta. Ten caridad. Piensa si ese juicio de valor que genera chismes puede ser gravemente injusto y hacer mucho daño a terceros. Si tuvieras esa información contrastada encuentra el momento para utilizar esos datos para ayudar. Si tu juicio no aporta nada positivo y solo genera rumor calla, es lo más prudente. Piensa que uno regala aquello que puede o tiene, si regalas juicios negativos estas ofreciendo y desvelando que lo que tienes es vacío y sin valor.

4) PIDE PERDÓN
Todos tropezamos, tomamos rutas equivocadas o cometemos errores. Reconoce errores y en la medida que puedas sincérate con él o ella y desde el corazón pide perdón. Sé agradecido y haz sentir a tus compañeros de viaje especiales y únicos. Humildad. Agacha la cabeza si es necesario, la vida te la levantará.
De nada te sirve ser orgulloso solo para desenmascarar tu debilidad. Acepta consejos y opiniones contrarias a las tuyas, no van en contra de ti, pueden ayudarte. Pide ayuda si es necesario, eso te hace enorme.

5) APRENDE A SUFRIR
Qué maravilloso es saber afrontar una caída, un fracaso por grande que sea. No olvides que Dios manda situaciones especiales a gente especial. Acepta la derrota, la enfermedad como un elemento propio de tu caminar, te hará ser un auténtico héroe. No tengas en cuenta las críticas destructivas, jamás te pongas a la altura de un inútil porque te ganarán por experiencia, ellos dominan lo de la inutilidad desde hace años…

6) TU CORAZÓN TAMBIÉN ES UN MÚSCULO
Único capaz de amar. Entrénalo. Aliméntalo. Encuentra y contesta a esas preguntas de la vida y actúa en consecuencia, aunque en un principio pueda parecer absurdo, no en boga o de moda…no te refugies bajo el techo de los conformistas y egoístas, del relativismo que por comodidad y conformidad no te ayudan a pensar. Sé un líder por tu condición y demuestra que hasta el consenso social puede estar equivocado.

7) CONFÍA EN DIOS
Padre, Protector, Creador. No tienes que ser ni siquiera cristiano, basta que estés vivo para alzar tu mirada al cielo y dedicarle minutos a quien te permitió ser un elegido para formar parte de este mundo. Tú eres un alma única e irrepetible y Dios un Padre que jamás dimite. Nunca es tarde para pedirle un abrazo y que le abraces. Este punto te dará La Paz que necesitas, inténtalo, ¡te digo yo que mola!

Y como molamos dale rienda suelta a tu creatividad y haz de tu caminar un auténtico viaje que merezca la pena compartir contigo. Esta forma de “hacer el amor” funciona.
Es un placer haber compartido contigo un trocito de mi viaje. Para mi eres un héroe.


Javier Pacheco Doria
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ESCUCHA TU SILENCIO

Eran las 11 de la mañana, tenía media hora libre porque me llamaban que el curso de formación se retrasaba. En ese tiempo pensé en dedicárselo a mi alma y corazón y decidí entrar en una Iglesia, tampoco pude resistir a dar unas caladas a un cigarrillo, dicho sea de paso. Ésta estaba prácticamente vacía, a lo lejos estaba el Sagrario y de frente estaba yo, sinceramente no sabía que decir, pero he de confesar que ya solo por la Paz que tenía dentro valía la pena sentarse en un banco y estar en silencio.

Había conocido gente genial y ya solo por eso había que dar gracias.

Decidí ir a confesarme y cuando acabé de hablar el amable sacerdote me dijo: “el plan de vida no es una disciplina militar, es como un trovador que va cantando su canción de amor y por amor por el mundo. Nacimos fruto del amor, y vivimos y tenemos vida gracias a ese amor, admiración y respeto de Dios y de las personas que nos rodean.”

Así que me decidí a ser como un trovador, y que mejor penitencia que tres jaculatorias simples pero llenas de amor y delicadeza.

Mientras escribo estas letras escucho de fondo la canción de una amiga mía que este findesemana cantábamos, algún día os la publicaré.

Lo dicho, nunca aconsejaría nada que a mi no me llenara de vida, os recomiendo pasar por una Iglesia y aunque no tengáis nada que decir, Dios entiende vuestro silencio, y como en toda relación de amor el silencio muchas veces comunica más que cualquier otra palabra.

Javier Pacheco Doria

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¿UN DETALLE O UN EURO?

Hoy leía la siguiente frase, bueno, para ser precisos es una cita evangélica, pero así sonaba algo menos “carquilla”:

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de los Cielos” (Mt 19,24).

Ahora sí viene la frase:

“Con dinero se puede comprar un lugaren el cementerio pero no en el cielo”

Pensémoslo bien…

Gastamos dinero e infinidad de tiempo en aparentar y comprar, en comodidades, en parecer físicamente atractivos moldeando nuestro cuerpo, en maquillajes efímeros, que no hacen más que adornar. Pero ¿Cuánto esfuerzo y tiempo dedicamos a moldear y perfeccionar el mayor, mejor y más valioso músculo que es nuestro corazón? El único músculo capaz de amar…

Aquí es donde encontramos el grave problema del asunto. Nos impresiona más un buen cuerpo que una buena persona, un euro que un detalle.

Analicemos las cuentas que seguimos…muchos “cuerpitos” molones, mismos patrones de fotos, muchas sonrisas “profindent”, muchas recomendaciones para comprar y comprar, pocas para ser ser… eso no vende…ser no vende…pero sigo pensando: ¡estamos a tiempo! ¡fomentemos unas redes sociales de almas y mentes sanas!

No va a ser fácil navegar contra corriente pero miles de esas sonrisas están deseando llenar de esperanza lo que el dinero no podrá comprar jamás.

¿Cambiamos? ¿te atreves a SER mejor?

¿Por qué no fomentamos unas RRSS que desplacen la mirada de nuestro ombligo a ayudar a los demás?

Dinero, lujos, placeres, ¿todo ellos es malo? Depende…ni malo ni bueno

Todo en su justa medida es sano, pero veo cuentas tan, pero tan, superficiales.

Sin caer en romanticismos y tristes dogmas establecidos, no cabe duda que para vivir es necesario dinero, negarlo sería tan absurdo como imprudente, basta con saber priorizar y dar la importancia que merecen las cosas.

Por desgracia nos encontramos anclados por un estado de bienestar y una cultura que fomenta precisamente romanticismos utópicos que se alejan de la realidad generando frustración y desolación en multitud de parejas y matrimonios.

Una sociedad impulsiva que se deja llevar por lo que siente y no queriendo trabajar precisamente lo que no puede comprar el dinero. ¡UNO DEBE HACER LO QUE DEBE NO LO QUE QUIERE! A veces coincide a veces no…

Soñamos en poseer bienes materiales y “calidad de vida” y dejamos de lado el trabajo de la comunicación, de la ilusión, de la felicidad, de la virtud, que sería lo más normal para alcanzar calidad de vida y paz. ¿Qué cuesta vivir? Unos dirán una cifra, otros dirán otra, depende de las necesidades creadas. ¿Se puede ser feliz con poco dinero?…

El resultado de todo esto es la paradoja, sorpresa y admiración cuando leemos historias de amor que nos parecen lejanas que duran toda la vida, en donde unidos por Amor han sabido superar los trances del camino.

Las compartimos en nuestras redes sociales, nos encantaría ser los protagonistas, pero en la realidad, ni aplicamos sus directrices ni hacemos nada para vaciar el bolsillo de placeres perecederos y llenar la vida de valor.

Cultivamos por lo tanto un amor débil que deja de cuidarse cuando sobrevienen problemas, un amor que deja de admirar, escuchar y latir cuando una lágrima arrastra el superficial maquillaje. Un amor que creemos sensacional porque da respuesta inmediata a nuestros instintos primarios, pero incapaz y dejando sin respuesta cuestiones primordiales de compromiso y felicidad.

Una sociedad que prioriza la seguridad económica por encima de la seguridad afectiva corre el riego de la ruina personal, porque sin confianza en un amor detallista y fiel, la frustración e impotencia impedirá dar lo mejor de uno tanto a nivel personal como profesional.

Ama, perdona, olvida, comprende y mira a los demás como Dios mira. Abraza, se cariños@, disfruta de tu rutina con la misma intensidad que disfrutas de una escapada en la playa. Valora detalles, se sensible ante los demás. El dinero viene y va, el ser debería estar siempre.

El papa recientemente decía: “el amor es compartir en todo la suerte del amado”. !¡Y todo es todo!

¿Comenzamos hoy?

Javier Pacheco Doria

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¿CUÁNDO EMPIEZA EL AMOR?

Un noviazgo no es un mero enamoramiento, un juego, ni un  sentimiento. Un noviazgo es una prueba de amor, de libertad, de negación, de entrega, de lucha, de voluntad. Es una decisión. Y resulta que cuando uno dice sí, un sí de valientes, debe ser consciente de lo que elige, y por qué lo hace, no dando la sensación que escoge renunciando a algo, sino que opta eligiendo lo mejor, por la mejor.

 Las matemáticas se aprenden en clase antes de un examen, el noviazgo no tiene entrenamientos, requiere fortaleza y templanza, requiere ejercitar todos los días esos valores que te harán feliz en el mismo terreno de juego.

 La  vida es una constante lucha entre lo que uno debe y lo que uno quiere. Siempre habrán momentos difíciles, ganas de cambiar las cartas, nada es como en las películas, las tentaciones vendrán, los miedos, lo errores aparecerán y no pasa nada. ¡Cuida, cuida mucho, quiérela!

Si por diferentes motivos hay que dejar de conocerse en tu noviazgo, hazlo, pero sin rencor, con el mismo amor que llegaste toca irse. Y lo más difícil: se agradecido aunque ya no sea tu destino.

 Siempre sabemos lo que queremos pero, ¿elegir una opción distinta por deber nos hace menos libres, o por el contrario nos humaniza más? ¿Quién es más libre aquel que mira la libertad de frente y elige libremente o el que está atado a vicios y pasiones que no sabe controlar? ¿Por qué tanto miedo al compromiso? ¿Por qué siempre se dejan ventanas medio abiertas por si acaso? ¿Ese es el amor egoista y egocentrista que queremos?

 Y es que vivimos en un mundo en el que nos importa muy poco la contaminación personal que cosechamos, nos importa nada la vida ajena mientras en la nuestra no falten quehaceres y placeres a doquier. Vivimos al segundo, cultivando la cultura del “me apetece”, “lo quiero”, “si los dos queremos…”.

No entendemos la limitación, el sufrimiento, la negación como algo humanizador y positivo, como un regalo maravilloso que nos ayuda a crecer y ser fuertes.

Palabras que encasillamos en un rincón de nuestra pobre y perversa mente como términos a rechazar, como expresiones que no merecen ni la oportunidad de ser escuchadas.

¡Si no eres feliz con lo que tienes, jamás serás feliz con lo que te “falta”!

 Es fácil amar, ser justos, prudentes, cuando no hay olas, pero que difícil resulta navegar con una mar embravecida que no deja de golpear.

¿Cuándo empieza el amor? Precisamente cuando no hay motivos para amar. Igual que la paciencia y otras virtudes.

 La deslealtad, la falta de entrega, de atención, el no descuidar una relación, marca a cada persona comparándola con la miseria de la vida, convirtiendo a ese ser en un personaje solitario y despreciable. La falta de lealtad es una de las mayores causas del fracaso de cada camino individual. Es la injusticia de tratar a tu ser querido, la persona que te eligió, con la ironía del aparente “caso” y la real huida con el insulto de ignorarlo. Ese aprovechamiento ruin y miserable conduce a lo más perverso del ser humano, destroza la dignidad y nos convierte en cabestros y aprendices del mal, conduciéndonos a la larga, cuando dejemos de ser moneda cambio, a la más triste y apagada soledad. Después nos lamentamos, cuando la soledad nos atrapa. Maquinas programadas para el desastre, la destrucción, porque el egoísmo ni come ni deja comer.

Vuela, vuela alto, cuando cerca tuyo tengas reptiles, ellos con esa actitud jamás podrán volar. ¡Vuela, no te detengas, con dolor, pero márchate!

 Una novia es un regalo del cielo, que merece un hombre que la cuide, que sepa pedir perdón, que luche por ella y la comprenda, que la respete delante suyo y a sus espaldas, no solo de palabra, sino también de vista, con gestos, regalándole todos los días ese: Eres exclusiva y única. Día a día, en todas las circunstancias y momentos hay que alimentar el amor.

Una novia es un ángel que Dios puso en nuestro camino, no es un capricho de usar y tirar, es un alma libre a la que estamos obligados a cuidar, respetar y potenciar. Es la persona a la que tienes que mirar todos los días y enamorarla.

Javier Pacheco Doria

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